La espada de Damocles

Foto La espada de Damocles

Bebiendo más de las fuentes de la leyenda que de la historia, el origen de este cuento se sitúa en “Historia de Sicilia” del autor Timeo de Tauromenio (c. 356-260 a. C.). Fue publicada en la obra de Diodoro Sículo, donde pudo haberla encontrado Cicerón haciendo uso de ella en su Tusculanae Disputationes V. 61-62.

 

Fuente | Richard Westall [Dominio Público] – En La espada de Damocles, 1812 de Richard Westall,

los jóvenes del cuento de Cicerón han sido sustituidos por vírgenes neoclásicas, Thomas Hope.

 

Horacio hace alusión a la espada de Damocles en uno de sus poemas: 

<< Para aquel que ve una espada desenvainada sobre su impía cabeza, los festines de Sicilia, con su refinamiento, no tendrán dulce sabor, y el canto de los pájaros, y los acordes de la cítara, no le devolverán el sueño (…) que no desdeña las enramadas de Tempe acariciada por los céfiros>>.

La historia cuenta que Damocles era un cortesano del rey Dionisio “El Viejo”, un sanguinario tirano de Siracusa que gobernó en el siglo IV a.C. Damocles tenía una debilidad: ser un constante adulador del rey a quien envidiaba por su vida llena de lujos y comodidades.

En este cuadro, Félix Auvray (1800-1833) muestra el momento en el que el rey Dionisio

enseña la espada a Damocles y le explica el engaño. Imagen: MeisterDrucke.es

 

El tirano de Siracusa


Aunque era rico y poderoso, Dionisio de Siracusa no era precisamente feliz. Se había granjeado muchos enemigos y estaba atormentado por el miedo a ser asesinado, tanto que dormía en un dormitorio rodeado de un foso y sólo confiaba en sus hijas para afeitarse la barba con una navaja.

 

Imagen: wikisaber

Y es en este entorno cuando el rey Dionisio, harto de la actitud aduladora de Damocles, planeó una estrategia para escarmentarle. Le ofreció intercambiar con él su papel de rey por una noche para que pudiera experimentar “aquellos placeres tan ansiados”. Se organizó un gran banquete para Damocles, que ocupó el lugar del rey y gozó de todas las prebendas y privilegios del monarca.

Pero en un momento dado Damocles miró hacia arriba y advirtió una afilada espada que pendía sobre su cabeza, atada por un único pelo de crin de caballo. En seguida perdió el interés por toda esa gala y los nervios lo obligaron a rechazar el sueño de ser rey.

“Sí”, -dijo el tirano- “sé que hay una espada amenazando tu vida. Pero, ¿por qué debería eso preocuparte? Yo estoy siempre expuesto a peligros que podrían hacerme perder la vida en cualquier momento.”

 

Damocles y su simbología


La espada de Damocles es una referencia utilizada corrientemente para referirse a un peligro próximo en el tiempo y en el espacio. A él se han de enfrentar todas aquellas personas susceptibles de caer en un riesgo ajeno a su voluntad. La expresión asemeja el peligro a una espada que pende sobre nuestra cabeza y que en cualquier momento puede precipitarse sobre nosotros.

Retrato de Dionisio I hecho por Guillaume Roullé. Imagen

 

Esta comparación podría aplicarse en los tiempos que corren. En el sentido más cercano al día a día, estamos sometidos al riesgo de convivir con la Covid-19. Es posible que en cualquier momento caiga sobre nosotros el maldito coronavirus.

La diferencia es que podemos sobrevivir a esta pandemia por, como mínimo, dos razones:

-Ser asintomáticos y pasar la enfermedad sin darnos cuenta. Hemos generado anticuerpos (aunque parece ser que no son muy duraderos).

-Pasarla con mayor o menor número de síntomas de gravedad muy variable.

De forma literal, si una espada pendiera sobre nuestras cabezas y se desprendiera es muy probable que sufriéramos una grave lesión o no sobreviviéramos, pero lo que busca la historia de Damocles es la simbología.

Convivir con la pandemia


Soportamos sobre nosotros una constante tensión, que a diario nos somete a la incertidumbre y a dudas de todo tipo. Algunos llegan a la desesperación ante la horrible posibilidad de morir por efecto del virus. Puede que las vacunas surtan efecto, pero eso será como mínimo dentro de un año por decir algo. Las vacunas en general y contra los virus de la gripe en particular tardan varios años en demostrar su efectividad.

Las vacunas


Sobre las vacunas contra las alergias por ejemplo, Portalfarma, web del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos dice lo siguiente:

“Las vacunas (contra la alergia) van haciendo efecto lentamente y en general sus primeros efectos deberían notarse a los 6-12 meses de tratamiento. Los efectos han de ir en aumento, y alcanzar el máximo tras los 2-3primeros años”.

Los efectos secundarios o las posibles secuelas no se pueden comprobar más que a largo plazo. Otra cosa son las reacciones locales. Según el Ministerio de Sanidad:

“Estas reacciones se inician en las primeras 6-12 horas y suelen persistir 1-2 días. Las reacciones más comunes que tienen las personas vacunadas frente a la gripe son considerablemente menos graves que los síntomas que causa la enfermedad real”.

En algunos canales de televisión salen noticias sobre las primeras personas vacunadas diciendo cosas del tipo: “estoy perfectamente, me vacuné AYER y no me ha salido una cabeza del hombro o algo parecido”. Es ridículo, si te vacunaste ayer es probable que aún no se manifiesten efectos de cierta intensidad. Pero lo peor son los efectos a largo plazo. Eso se sabrá sin más cuando se alcance la llamada inmunidad de rebaño. Y esto tampoco ocurrirá justamente en el verano, que es algo con lo que el gobierno se empeña en hacernos comulgar.

Covid-19 iniciativas en España

 

 

Tiempos de Cicerón sobre Damocles


Cicerón (106-43 a.C.), el primer narrador de la leyenda de la espada de Damocles, fue un importante personaje en la época del Imperio romano. Cicerón influyó en la sociedad de su época y también aprendió de muy diversos maestros. Uno de las filosofías de vida que siguió más de cerca fue el estoicismo.

Los estoicos pensaban que el secreto para vivir una vida feliz no estaba en las circunstancias, la riqueza ni el poder. Según ellos, para alcanzar la felicidad, tan sólo hay que aceptar las circunstancias en las que uno se encuentra y elegir vivir la vida de acuerdo a los propios valores.

Cicerón denuncia a Catilina, por Cesare Maccari. Imagen

 

 

Según EPICTETO (50-135 d.C.) hay unas máximas básicas:


“Solo hay una manera de alcanzar la felicidad y es dejar de preocuparse por cosas que están más allá del poder o de nuestra voluntad.”

“El hombre no está preocupado tanto por problemas reales como por sus ansiedades imaginadas sobre los problemas reales.”

“No vivas según tus propias reglas, sino en armonía con la naturaleza.”

“Ninguna persona es libre si no es dueña de sí misma.”

“Si se habla mal de ti, y si es verdad, corregirte a ti mismo; si es una mentira, ríete de ella.”

 

Representación del Templo de Zeus. Imagen

 

 

El propio Cicerón afirmaba lo siguiente:


“De ninguna acción de la vida, ni en el ámbito público ni en el privado, ni en el foro ni en la casa, ya hagas algo tú solo, ya juntamente con otro, puede estar ausente el deber, y en su observación está puesta toda la honestidad de la vida, y en la negligencia toda la torpeza.”

“Todo lo que es honesto surge de una de estas cuatro virtudes: o bien consiste en el diligente y exacto conocimiento de la verdad (sabiduría); o en la defensa de la sociedad humana dando a cada uno lo suyo y observando la fidelidad de los contratos (justicia); o en la grandeza y rigor de un alma excelsa (fortaleza) o en el orden y medida en cuanto se hace y se dice (templanza).”

 

Nerón_y_Séneca, por Barrón. Técnica: Escayola parcialmente policromada. Imagen

 

Damocles vs Covid. Conclusión


Es obvio que este modo de pensar persigue un ideal prácticamente imposible de alcanzar, pero los antiguos pensadores de algún modo nos presentaban su visión del camino hacia las buenas costumbres, el sentido del deber, la honestidad y virtudes que pueden cumplirse en mayor o menor grado. Todo depende de lo que haya dentro de cada uno de nosotros.

Repetimos una de las frases de EPÍCTETO:

“El hombre no está preocupado tanto por problemas reales como por sus ansiedades imaginadas sobre los problemas reales.”

En resumen, nos esperan meses de incertidumbre, aumentada por la variabilidad de este virus, lo impredecible de sus mutaciones y sus efectos a largo plazo. Esto hace que sintamos la presencia de esa espada de Damocles pendiendo sobre nosotros. Lo único que podemos hacer es intentar alejarnos de este virus del demonio mediante las vacunas. Es todo un record haber desarrollado varias sin apenas tiempo de producción y de ensayos clínicos. Una suerte… pero ignoramos si las vacunas lograrán que se aleje de nosotros esa espada de Damocles. El tiempo tiene el mando.

 

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